San Cebrián conforma municipio juntamente con San Martín y Perapertú, Valle de Santillán y Vergaño, repartiéndose el núcleo urbano en dos barrios: uno el tradicional, y el otro el Barrio Nuevo, de mediados del siglo XX.

En Perapertú, destaca su iglesia de San Quirico y Santa Juliana, con bóveda de cañón y portada de arco de medio punto y una muy interesante escultura gótica de la Virgen con el Niño de comienzos del siglo XIII. Su ermita de la Virgen de la Peña se instala en una peña, donde se mantienen mas cuevas naturales con restos desde la Edad de Bronce. Cerca otra ermita románica, pero sólo se mantiene en pie con muros.

San Martín de Perapertú dispone de una iglesia dedicada a San Martín que dio nombre al pueblo, de mampostería y cantos rodados, retablo mayor barroco y buena escultura del santo patrón.

Valle de Santillán o valle de san Julián, dedico si iglesia parroquial a la Asunción, de sillería del siglo XVI, portada de la Epístola gótica, de primeros del siglo XIII, con tres retablos barrocos: en el Presbiterio, lado del Evangelio y lado de la Epístola. Buena Cruz de plata del siglo XVI.

Vergaño ha pasado a llamarse a través de la historia de varios modos: “rivulo de Barganio” en el siglo XI, “Bargannio” en el siguiente, Varganno en el XIV y más adelante “Vírago”. Su iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, es de sillería, románico tardío, una nave con bóveda de crucería estrellada, portada del lado de la Epístola de primeros del siglo XIII. Buen retablo en el lado del Evangelio del siglo XVI con destacados relieves de la Fe y la Esperanza. Igualmente buenos relieves en el retablo del lado de la Epístola, de fines del siglo XVI, de un discípulo de Juan. Dispone también este pueblo de la ermita de la Virgen de Llamillo.

Disponía San Cebrián de Mudá de 126 habitantes a mediados del siglo XIX, de 198 en 1900, de 371 en 1930, de 750 en 1960 y de 181 en 2005.